El monstruo Tifón en la mitología griega

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Tifón, en la mitología griega, es una divinidad primitiva y el menor de los Titanes hijo de Gea y de Tártaro.

Etimológicamente, su nombre significa ‘humo’ y está relacionado con los huracanes.

 

Tifonomaquia

Con este nombre se conoce al mito que narra la devastadora y breve guerra con la que Tifón amenazó con la destrucción del Olimpo tras la derrota de los Titanes.

En un principio, durante la batalla con Zeus, Tifón consiguió arrebatarle su hoz y cortarle los tendones dejándole cojo y robándole sus rayos y truenos. Seguidamente, Tifón dejó los tendones de Zeus bajo la custodia de otras criaturas monstruosas quienes fueron engañadas por Hermes consiguiendo recuperar los tendones y devolviéndole la movilidad al dios. Una vez recuperado, Zeus se volvió a enfrentar a Tifón golpeando cada una de sus cien cabezas con rayos y truenos. Envuelto en llamas, el monstruo huyó y se derrumbo provocando fuegos y arrasando todo aquello que tocaba. Vencido completamente, Zeus lo confinó bajo la isla de Sicilia a los pies del monte Etna.

Otra versión del mito, explica como al aparecer Tifón en el Olimpo los dioses huyeron despavoridos hacia Egipto convirtiéndose en animales. Apolo se transformó en cuervo, Dionisio en ciervo, Hera tomó la forma de vaca, Artemisa la de gato, Afrodita se convirtió en pez y Hermes en ibis. Según esta versión, hasta el mismísimo Zeus asumió una nueva forma, transformándose en un carnero. Según el historiador Herodoto, Tifón murió en Egipto a manos de Apolo que en Egipto se identifica con Horus, hijo del dios de la muerte y de la resurrección, Osiris.

 

Apariencia de Tifón

El monstruo Tifón era realmente terrorífico, estaba dotado de grandes alas y su estatura era tal que podía alcanzar las estrellas. Además, poseía 100 cabezas de serpiente con lenguas negras y ojos de fuego que brotaban de sus hombros con los que podía abrasar todo aquello que se expusiera a su mirada ígnea. Tifón, también era capaz de vomitar fuego y lava de su boca y de generar huracanes y terremotos únicamente moviendo sus alas. Dotado de la fuerza de un buey, cada una de sus cabezas tenía una voz propia: mientras que una hablaba en el lenguaje de los dioses, otras rugían como un león, ladraban como una jauría de sabuesos, mugían como un toro o realizaban sonidos siseantes inquietantes. Todos estos sonidos, resultaban aterradores y a través de ellos Tifón pretendía tomar el control sobre el mundo.

 

Hijos de Tifón y Equidna

Antes de su derrota, Tifón engendró junto con la serpiente Equidna, a una serie de criaturas monstruosas: la Quimera, el dragón Ladón, el perro Cancerbero, la Hidra de Lerna, el león de Nemea, el berraco Cromión, Ortro, la Esfinge, el Águila de Prometeo, la Cerda de Cromión y el dragón de la Colquida

 

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