Caronte, el barquero del infierno


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Caronte, hijo de la oscuridad, Érebo, y de la noche, Nix, fue en la mitología griega el barquero del dios Hades, el dios mayor del inframundo.

Caronte, fue incorporado en el infierno de La Divina Comedia por Dante Alighieri.

 

Caronte, el barquero de Hades

 

Su nombre, proviene de una variante de la palabra Charopos que significa ‘el de fiera mirada’. Se desconoce el motivo por el cuál debía realizar esta labor: si por voluntad propia o si por castigo.

 

La barca de Caronte

Su principal misión era la de conducir a través del río Aqueronte a los recién fallecidos de una orilla a la otra. Los difuntos, para pagar este trabajo debían darle un óbolo y es por esto, que a los cadáveres se les enterraba con una moneda en la boca, puesto que si no podían pagar, estaban condenados a vagar de manera errante durante años hasta que Caronte accediera a llevarlos sin cobrar.

En una ocasión, el barquero, dejó pasar a Heracles sin cobrarle el pago habitual exigido a los vivos ya que éste le dió una paliza obligándole a hacerlo. Por este acto, Caronte fue encarcelado durante un año. Además, fueron dos más los mortales que cruzaron el Aqueronte: Orfeo (quien conquistó a Cerbero y al barquero con su canto para traer de vuelta del inframundo a su amada Eurídice) y Psique (que bajó al inframundo debido a que Afrodita le ordenó ir en busca de un frasco de agua de Juvencia).

 

Apariencia de Caronte

Habitualmente Caronte es representado como un viejo flaco y gruñón con barba gris y ataviado con harapos oscuros. En ocasiones, también se le representa como un demonio alado que porta un martillo doble.

Caronte, barquero del infierno, suele guiar su barca fúnebre sin remarla, tarea que deben realizar las almas que desean cruzar el Aqueronte con quienes el barquero se suele mostrar despótico y violento.

Caronte en barca

 

Homero en la Ilíada lo describe como un demonio con “ojos como brasas ardientes” mientras que Virgilio en la Eneida dice de él:

 

Y aquí el temido barquero custodia el río,
siniestro en su miseria — Caronte…
su barba desgreñada en una maraña blanquecina, sus ojos
fijos, miran con fiereza, y cuelgan sus mugrientos harapos
desde sus hombros en un nudo. Pero sin ayuda de nadie
mueve su barca con una pértiga e iza velas
al cruzar a las almas de los muertos en su esquife enrojecido por el óxido.
Lleva años así, pero la vejez de un dios es verde y robusta.

En las tumbas de los etruscos, se le muestra como un demonio alado que porta en su cabeza un nido de serpientes y en la mano un mazo ya que representa el genio que mata a los moribundos arrastrándolos hacia el infierno.

 

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